El precio es la conversación más incómoda del tatuaje: demasiado barato y estás regalando tu propio tiempo; demasiado caro y puedes perder al cliente. No existe una única cifra correcta, pero sí un buen método para que tu precio sea predecible y defendible.
¿Tarifa por hora o precio por pieza?
- Tarifa por hora: la opción más segura para trabajos más grandes y difíciles de planificar (mangas, freehand, piezas personalizadas). Decide si facturas el tiempo de diseño y plantilla, y sé coherente con ello.
- Precio por pieza: más rápido para motivos pequeños y fáciles de presupuestar (fine-line, lettering). Aun así, fija un precio mínimo por debajo del cual simplemente no aceptas el trabajo.
- Combinación: muchos estudios cobran una reserva o señal que se descuenta del precio final: protege tu calendario de las ausencias.
Cómo calcular tu tarifa por hora
- Tu objetivo de facturación anual y las horas que puedes reservar de forma realista
- Alquiler de sillón o de estudio, más gastos
- Materiales: agujas, pigmentos, película, productos de cuidado
- Costes sanitarios y de esterilización (autoclave, tiras reactivas)
- Seguro, contabilidad, software, marketing
- Tu propia evolución: experiencia, estilo, exclusividad
Divide tus costes mensuales entre las horas que puedes reservar de forma realista y verás un suelo por debajo del cual sencillamente no compensa trabajar.
Un precio mínimo no es arrogancia
Un mini tatuaje de 20 minutos necesita la misma esterilización, preparación y soporte posterior que una pieza mayor. El precio mínimo cubre exactamente eso, y filtra a los clientes que solo recopilan presupuestos.
Haz visible tu precio
Publica una lista de precios o al menos una horquilla horaria: el precio transparente genera confianza y te libra de la avalancha de mensajes de "¿cuánto costaría esto?". Si tus servicios tienen precios distintos, en Appointio asignar un precio y una duración a cada servicio, de modo que los clientes vean exactamente qué esperar al reservar.